El aire cuaja lento y manso mueve:
Y á través del calzón, de cuyo lino
Los pliegues mil su cuerpo peregrino
Ceñían, bien bajo el tejido leve
Podíanse admirar, y á pesar de ellos,
De su cintura y muslo alabastrino
La pura tez y los contornos bellos.
Su enano pie calzaban
Chinelas de brocado: sus tobillos
Ajorcas primorosas adornaban