El veneno á beber de su hermosura.

Envuelto en su alquicel, bajo el plegado

Pabellón de la azul tapicería,

Apareció Muley: tendió callado

Una sagaz mirada escrutadora

Por sobre cuanto en derredor había,

Y dilató su labio desdeñoso

Sonrisa de placer, viendo á la Mora

Que sobre los cojines en reposo

Con abandono tentador yacía.