Llegóse á ella y contempló un instante
La tranquila expresión de sus facciones,
Por milésima vez con ojo amante
Recorriendo voraz las perfecciones
De aquel cuerpo, velado escasamente
Por el leve ropaje transparente
Sobre los apilados almohadones.
Llegóse y admiró bajo la pura
Nívea tez, á través de su blancura,
La red sutil de las azules venas,