»Á través de esta tinta venenosa,

«El alma de la madre y la del hijo.»

Desplególos Muley, aproximándose

Al vaso de alabastro transparente

Donde la luz ardía, demudándose

Su semblante al lëer: con ojo ardiente

La Mora le espió, de su creciente

Cólera apercibiéndose, y su flecha,

Viendo herir en el blanco, dulcemente

En el mullido lecho reclinándose,