—¿De qué me sirve, pues, tanto cautivo

Como me das, Muley? De los traidores

Argos les hice yo: de ellos aprendo:

Y como ellos también, compro traidores;

Me acechan sin cesar, y les acecho:

Tus secretos espían, y yo el suyo

Bajo á buscar al fondo de su pecho.

No tienen mis esclavos otro oficio,

Ni Abú Abdil ni Aija un pensamiento

Oculto para mí: mi sér, mi vida,