De la pura región, que el ojo humano

No contempló jamás fijo y seguro.

Á la luz de la fe nada cercano

Sobre el haz de la tierra se alcanzaba:

Pero en la altura del zenit lejano

Veíase una estrella y se dudaba

Si la luz de la fe de ella venía,

Ó la luz de la fe se la prestaba.

Yo entre la tierra y la región del día

Este rayo común juzgué, y no en vano,