Y astuta renegada, y contemplando

Llegada la ocasión, que codiciosa

Preparó en muchos años con constante

Mañoso afán y con prudencia mucha,

La máscara arrojó de su semblante

Y cara á cara se aprestó á la lucha.

Ya era Muley su esclavo: sus antojos

Leyes eran para él: sólo tenía

Para adorarla corazón, y ojos

Sólo para mirar lo que veía