Presentóle una caja en que se encierra
Su regia credencial dada en Sevilla.
Tomóla sin abrirla el Africano
Con altivo desdén, y del prolijo
Ceremonial haciendo al castellano
Amplia merced, lacónico le dijo:
«Ya te escucha Muley: habla, cristiano.»
Púsose en pie Don Juan, y con pausada
Voz, que pudo entender el más lejano,
De esta manera expuso su embajada: