Y Dios apartó su mano

Del infeliz castellano,

Y el rayo de Dios la amaga.

Porque ¡ay! ¿qué la han de valer

Su muro y torres de piedra,

Si los ha de mantener,

Sin fortuna y sin poder,

Gonzalo Arias de Saavedra?

¡Desventurada es la historia

De este buen Gobernador,