Como engañosa voz á la sirena,
Ni como al cocodrilo voz traidora;
La del poeta el ánimo serena
Del hombre por la tierra peregrino:
Dulce y divina voz que le enajena,
La patria celestial de donde vino
Recordándole siempre y aliviando
La fatiga mortal de su camino.
¡Ay del poeta que, sin fe cantando,
Sólo murmullo efímero levanta