Descolorido y rasgado,
Como un espectro evocado
Del panteón que le guardó.
De tantos se defendía,
De tan alta bizarría
Pagado el viejo Muley:
«¡Teneos!» gritó á los Moros;
Y, yéndose al Castellano,
Le dijo afable: «Cristiano,
Descolorido y rasgado,
Como un espectro evocado
Del panteón que le guardó.
De tantos se defendía,
De tan alta bizarría
Pagado el viejo Muley:
«¡Teneos!» gritó á los Moros;
Y, yéndose al Castellano,
Le dijo afable: «Cristiano,