III

Era la noche del siguiente día

En que el fiero Muley salió de Zahara,

Vencedor insolente. Era una obscura

Y nebulosa noche: no lucía

En el cielo la luna: venda impura

De nubarrones cárdenos cubría

La luz serena de su antorcha clara.

Ceñían por doquier el horizonte

Negros grupos de nubes apiñadas,