De vapores eléctricos preñadas,

Y alcanzábanse á ver de monte en monte

Del frecuente relámpago, azuladas,

Arder las repentinas llamaradas.

Á un balcón de la torre de Comares

Asomada en silencio, la altanera

Aija escuchaba con el alma entera

Lejano són de gritos populares

Que, por la densa atmósfera perdidos,

Traía á sus oídos,