Que, á faltar la leyenda, desmembrada
Su acción parecería é imperfecto
Su plan, como palacio sin portada.
Tal es mi obra.—Ahora penetremos,
Muriel, en el recinto de Granada.
¡Y ojalá que á sus términos extremos,
Como á risueño fin de alegre viaje,
Al compás de mi cántico lleguemos!
¡Y plegue á Dios que el bárbaro ropaje
De mi cuento Muslim vuelva con pompa