Dióle el Señor. Espléndido destello

Puso en sus ojos de la luz del día:

La gracia de el del cisne dió á su cuello

Dió á su voz de las auras la armonía:

Dió á su talle lo esbelto de la palma,

Y el temple de los genios á su alma.

Dió el carmín de la aurora y de la nieve

La limpieza á su tez; dió á su cintura

La grave majestad con que se mueve

El león, y del corzo la soltura: