En su lecho Isabel duerme tranquila.
De un Crucifijo santo la escultura
Pende sobre la augusta cabecera
De su lecho real, donde segura
Reclina la cerviz: su cabellera
Recoge casta toca, y la blancura
De su cuello y sus brazos con severa
Honestidad envuelve en blanca bata,
Que su pudor ni aun para el Rey desata.
Su postura modesta y recogida,