La serena expresión de su semblante,
Muestran que orando se quedó dormida
Y que al remordimiento vigilante
Su corazón leal no da guarida:
De sus virtudes el vapor fragante
En torno de su lecho se respira,
Y su casta beldad respeto inspira.
¡Su aposento rëal cuán diferente.
Cuán distinto su púdico reposo
Del sueño de las reinas del Oriente,