Sueños de paz y días de bonanza.

Allí, en la sombra, de la muerte huyendo,

Corre el hijo del padre fugitivo:

Allí medita parricidio horrendo

Supersticioso el Rey y vengativo.

Allí un espectro sin cesar gimiendo,

De tumba falto y al reposo esquivo,

Turba el sosiego de la real morada

Y augura el fin de la oriental Granada.

¡Cuán distinto el alcázar de Medina