En su mortal naturaleza humana
Los gérmenes celestes, la ceniza
Voló de toda inclinación liviana;
Y de materia vil y quebradiza
Exenta ya su esencia soberana,
Dijo á Isabel el Ángel, con la palma
Sobre su corazón que late en calma:
«¡En el nombre de Dios, de su fe santa
»Prenda en tu corazón esa centella!
»En su nombre inmortal la Cruz levanta,