En el real corazón se la introdujo.

Á su contacto abrasador sintióse

Su corazón mortal regenerado,

Y su cuerpo de barro iluminóse,

Al fuego de la fe purificado.

El sér humano de Isabel cambióse

En más sublime sér divinizado,

Y comenzó á gozar con nueva esencia

Mejor que la mortal nueva existencia.

Al soplo de Azäel, que fecundiza