Por Dios al punto penetró inspirada,
Cuando al tender en su redor los ojos
Vió á sus pies á los ángeles de hinojos.
Entonces en su mente, prevenida
Por celestial intuïción, brotaron
Los pensamientos mil que en su guarida
Hasta entonces ocultos fermentaron;
Á su vista, por Dios esclarecida,
Del porvenir las nieblas se rasgaron,
Y, al sentirse por Él predestinada