Del invisible genio la presencia,
Y el placer con que gozan sus sentidos
El soberano bien de la existencia;
Y oye en su corazón, no en sus oídos,
Una voz que relata á su conciencia
De una era de fe, de honor y gloria
La venidera y encantada historia.
El ángel Azäel, ante sus ojos
Del negro porvenir el libro abriendo,
Con sangre escrito en caracteres rojos