Del Moro y del Cristiano abandonada
Y objeto de pavor para ambos pueblos,
Hay una vieja torre solitaria.
Fábrica, según unos, de un mal Genio
Que, teniendo en las nubes su morada,
Robó audaz una Hurí del paraíso
Y al mundo la bajó sobre sus alas,
Encerrándola luego en esta torre
Que fabricó con piedras encantadas.
Obra de un parricida, según otros,