De quien no quiso Satanás el alma,
Y la enterró con el nefando cuerpo
Debajo de la arcilla emponzoñada,
Vuelta después en fuente pantanosa,
Turbia, insalubre, fétida y amarga.
Mas cualquiera que fuere el misterioso
Origen ignorado de su fábrica
Que en los siglos se pierde, es esta torre
Objeto del terror de la comarca.
Al amor de la lumbre los ancianos,