Y destierra el placer á la templanza:

Y la plebe, sin coto en su alegría,

Canta ruidosa, descompuesta danza:

Pues nada hay que desdore ó avergüence

Al celebrar sus triunfos á quien vence.

Es ley universal. ¡Ay del vencido!

Cantad, pues, ¡oh triunfantes Africanos!

¡Ignominia y baldón para el rendido!

¡Mengua y esclavitud á los Cristianos!

Mas no olvidéis que encomendada ha sido