De la venganza á las sangrientas manos

La ley de los vencidos inhumana.

¡Ay de vosotros si lo sois mañana!

¡Gloria á Muley! La multitud que llena

Las torres y alminares ve á lo lejos,

Á través de la atmósfera serena,

De las moriscas armas los reflejos.

Un grito inmenso de placer resuena

Con nueva tal: mujeres, niños, viejos,

Se agolpan á las puertas de la Vega