Por bajo de esta torre condenada;
Ni cazador alguno su ballesta
Disparó sobre el ave ó la alimaña
Que se acogió á las grietas de sus muros,
Ó en su cresta posó desalmenada.
El padre al revoltoso rapazuelo
Con la torre fatídica amenaza,
Y el muchacho, medroso, se guarece
Bajo el regazo maternal y calla.
Dicen que en las tinieblas de la noche