En torno de ella apariciones vagas

Se perciben tal vez, y se iluminan

Los huecos de sus lóbregas ventanas;

Dicen que un Moro, ó alquimista ó santo,

De triste voz y venerable barba

La torre habita, y que curó con filtros

Á una pobre mujer endemoniada;

Y cuentan, aunque nadie le designa,

Que un mancebo del pueblo, que idolatra

Á una Infanta rëal, clavó una noche,