En los montes habita una cabaña
Que nadie vió, y á quien el vulgo dice
Que cuida allí de alimentar un águila,
Su plática al oir sobre la torre
Dijo con vista torva y voz airada:
«¡Ay del que pise de su umbral la piedra
Allí afila la muerte su guadaña.»
Y esto el sabio santón diciendo á voces
Al mercader, atravesó la plaza,
Dejándole aterrado y circuído