Su acíbar apurando gota á gota.
Acabó de leer y cabizbajo
Permaneció un momento: escrutadora
Entretanto del sabio la mirada
Sobre él en vano pertinaz se posa;
Porque el tejido espeso de las barras
De la celada penetrar le estorba
Hasta su rostro que, indiscreto acaso,
Revelara su idea más recóndita.
Alzó al fin el armado la cabeza,