Metiendo el talismán entre las hojas
Del libro, en el atril por ambos lados
Caer partidas al azar dejólas.
Á través de las barras del almete
Tendió á lo escrito la mirada ansiosa:
Leyó, y el estertor que hinchó su pecho
Mostró de su alma la mortal congoja;
Mas hombre á dominar acostumbrado
Sin duda al corazón, una tras otra
Leyó todas las líneas de la página,