Está en tu corazón, y no en tu boca.
Yo sé que espanta el porvenir: que acíbar
Guarda no más de la verdad la copa,
Y que, por más sereno que la apures,
Te fermenta en el alma su ponzoña.
EL CABALLERO
Un alma varonil, con su destino
Lucha: una fe tenaz todo lo arrostra.
EL SABIO
La fe de quien á oráculos acude,