Sólo es superstición que la fe ahoga.

Voy la historia á lëer con que ese libro

Respondió á tu demanda; y si aún dudosa

Tu alma desea explicación más clara,

Pídela y la tendrás, palpable y pronta.

Dijo: y fijando su mirada el sabio

Sobre el libro fatal, con pavorosa

Voz empezó á lëer, el caballero

Prestando á su pesar atención honda:

«Un celestial espíritu encantado