Fijó la vista fascinada.—Entonces,
Cerrando el caño por do el agua brota
Y el sumidero que la taza orada,
Posarse el sabio encantador dejóla.
Deshízose en el mármol el postrero
Círculo que formó su última gota,
Y quedó el haz del agua tersa, inmóvil,
Reflejando en su fondo de la bóveda
Las múltiples labores que, alumbradas
Por las lámparas, fingen con sus combas,