Como astutos reptiles, los Cristianos
Escaladores; mira cómo llegan
De los muros al pie sin ser sentidos:
Mira cómo aproximan las escalas:
Mira cómo en silencio en las almenas
Aseguran las manos, cómo tienden
Los cautelosos ojos al recinto
Del muro y del adarve abandonados:
Mira cómo el primero salta dentro
Y sesenta tras él. Ese maldito