Es Ortega del Prado, ese famoso

Escalador cuyas sorpresas tienen

En vela eterna á los Alcaides todos

De tus castillos fronterizos. Mira

Cómo asesina al centinela y corre

Á sorprender la guardia de las puertas:

Mira cómo un enjambre de Cristianos

Por las murallas entra. ¡Ay de tu Alhama!

¡Ay de los que no ven que están cercados

De lobos Nazarenos! Mira, mira.