Un impío Cristiano, una embreada
Tea aplicando á la dorada puerta,
Sopla la llama arrodillado, en tanto
Que otros con sus escudos le protegen
De los árabes tiros. Ya la llama
Prendió en la puerta cincelada: el humo
En espirales pardas culebrea
Por cima de los cascos: ya las chispas
Saltan á impulso del seguro soplo
De la adarga de cuero con que aventan