¡Ira de Dios! La muerte por las calles,

Por las plazas, las casas y mezquitas,

Corre hambrienta de víctimas humanas

Y se harta de cadáveres. En vano

Unos pocos valientes, prefiriendo

La muerte al cautiverio, se resisten

Como leones del desierto. En vano

En tu regio mirab encastillándose,

Ante el ara sagrada del Profeta

Forman una muralla con sus pechos.