Á soportar ultrajes tan crüeles,
Al Dios de las venganzas invocando
Caían á los pies de los corceles:
Sin compasión sobre ellos, espoleando
Sus caballos, pasaban los Gomeles,
Apresurando su postrer instante
La aguda lanza y yatagán cortante.
Traían muchas madres en los brazos
Los hijos muertos, y ocultar querían
Su fin bajo los sórdidos retazos