La turba ociosa, de pavor transida,

La aciaga nueva por doquier derrama:

Doquier repiten por donde es oída:

«¡Ay de mi Alhama!»

El ruin villano y el audaz guerrero,

El noble altivo y la orgullosa dama

Dicen, llorando con el pueblo entero:

«¡Ay de mi Alhama!»

Y el pueblo entero del palacio augusto

Corre á las puertas, y furioso clama