Confuso con las ráfagas llegaba

Hasta el alto mirab, en donde inquieta

Le escuchaba Zoraya tras las árabes

Labores de su espesa celosía.

Fijos los ojos, la mirada torva,

Presa de aquel fatal presentimiento

Que acaso con su atmósfera pesaba

Sobre la mora gente, la lectura

De su alméh favorita oía, empero

Sin escucharla. Á veces el oído