Que no escuchaba, mas que el tiempo largo

De su impaciencia entretenía.—«Sigue,»

Decía á la lectora: mas un libro

Y otro libro hojeado uno por uno

Inútilmente había, y con tristeza

En silencio la alméh la contemplaba.

—«Sigue,» dijo con ímpetu la altiva

Favorita: y la alméh, postrada en tierra,

Dijo:—«Imposible continuar, Sultana.

—¿Por qué?—Porque tus libros uno á uno