Has ido desechando, y en sus hojas
No hay ya más que leer.—Busca otros nuevos.
—No poseemos más.—Pues toma un arpa
Y cántame..... distráeme..... entretenme.....
Si no, ¿de qué me sirves? ¿Qué te valen
Los talentos que encomian los imbéciles
Que te enviaron á mí?» La desdichada
Alméh, sus gracias y talento viendo
Denostados así, dobló la frente
Sobre su pecho, y abrasado llanto