De su talento, si le falta. Vete.»

Salió la alméh: volvió á la celosía

Zoraya. Era ya noche: por doquiera

Extendida la sombra encapotaba

La tierra. Alguna luz pálida y trémula

Brillaba en los postigos entreabiertos

De las casas fronteras á la Alhambra,

Del ajeriz en el tranquilo barrio.

Más allá, por las calles angulosas

Del Albaycín, se oía sordamente