Eran un escuadrón; nos aprestamos

Á combatir: cayeron uno á uno

Los más valientes, mi señor entre ellos.

Yo, con intento de salvar su cuerpo

Ó perecer sobre él, lidié con ira,

Y Dios me castigó: caí cautivo,

Y pasto de los cuervos fué el cadáver

Del último Solís, hijo de Martos;

Su familia y la gloria de su casa

Acabaron en él. Tal es mi historia,