Cual fantasma del féretro evocado,

El viejo Aly-Mazer la contemplaba

En lúgubre silencio. Sus pupilas

Radiaban con fulgor siniestro y trémulo,

Y los hilos brillantes de sus rayos,

Como los de la baba poderosa

De la culebra, al estrellarse ardientes

En las pupilas de Zoraya, á ellas

Se adherían tenaces, é invisible

Extendiendo una red en torno suyo,