Esposa de Abú-Abdil.

Es ella, sí: allí apacenta

El dolor que la acongoja

Moraima, la flor de Loja,

La azucena de Aly-Athár:

La gacela de ojos garzos,

Cuyas niñas de azul cielo

Eran fuentes de consuelo

Para el viejo militar.

Hoy son ya fuentes de lágrimas: