No le veía tornar.
Entonces, aunque volvía
Alegre y enamorado,
Volvía tan fatigado,
Tan hambriento y sin vigor,
Que en la mesa devoraba
Y se dormía en el lecho,
Cual si no hubiera en su pecho
Ni corazón ni calor.
Moraima, en su seno amante
No le veía tornar.
Entonces, aunque volvía
Alegre y enamorado,
Volvía tan fatigado,
Tan hambriento y sin vigor,
Que en la mesa devoraba
Y se dormía en el lecho,
Cual si no hubiera en su pecho
Ni corazón ni calor.
Moraima, en su seno amante