Al verla acabada ya.
Volvióse luego á su cámara.
¡Ay! todo lo comprendía:
Abdilá pasaba el día
Lección de armas en tomar.
Al fin lograba la madre
Hacer de su hijo un guerrero,
Tornándole áspero y fiero,
De su cariño á pesar.
Dos lunas después, por fruto