En furioso huracán los elementos.
Torrentes de las nubes desgajados
Inundaron las calles, y los vientos
Arrebataron arcos y doseles,
Lazos, flores, damascos y caireles.
Huyó la población supersticiosa,
Siempre en agüeros á creer dispuesta,
Y encerróse en sus casas pavorosa,
La ira de Dios creyendo manifiesta.
Desierta la ciudad y silenciosa